A
continuación en este escrito, se dará a conocer al lector un breve comentario
de opinión, con el que el autor de este
mismo, pretenderá exponer su postura frente a dos lecturas del catedrático
Carlos Lomas, sobre educación lingüística y la importancia de la palabra en el
aula de clase:
Carlos
Lomas concibe el aula de clase como un lugar en el que se lleva a cabo el acto
de habla en todo momento, básicamente porque los estudiantes se ven en
constante comunicación con los demás miembros del salón, es un lugar en el que
se habla y se escucha, se lee y se escribe. Sin embargo se observa una
situación complicada, ya que el objetivo esencial de la educación lingüística es “la mejora de las capacidades expresivas y comprensivas del alumnado” (Lomas, 2017, p.49). Pero esto que se dice es muy diferente a lo que se realiza realmente en el aula, en cuanto a contenidos escolares concierne, ya que estos resultan ser insuficientes para los y las estudiantes a la hora de realizar o recibir un mensaje. A causa de esto los alumnos se ven limitados “a memorizar de forma fugaz un enunciado gramatical (…) sin que esos saberes adquieran sentido en sus vidas cotidianas” (Lomas, 2017, p.53).
situación complicada, ya que el objetivo esencial de la educación lingüística es “la mejora de las capacidades expresivas y comprensivas del alumnado” (Lomas, 2017, p.49). Pero esto que se dice es muy diferente a lo que se realiza realmente en el aula, en cuanto a contenidos escolares concierne, ya que estos resultan ser insuficientes para los y las estudiantes a la hora de realizar o recibir un mensaje. A causa de esto los alumnos se ven limitados “a memorizar de forma fugaz un enunciado gramatical (…) sin que esos saberes adquieran sentido en sus vidas cotidianas” (Lomas, 2017, p.53).
Por
otro lado, como problemática, están los estudiantes procedentes de familias
trabajadoras y humildes, ya que Lomas (2017) afirma que “en los intercambios
comunicativos no todas las personas poseen el mismo capital lingüístico.” (p.96)
esto significa que los grupos más favorecidos dominan las variedades
lingüísticas (la lengua legítima). Mientras que los anteriormente mencionados
“quedan excluidos de los universos sociales en los que la lengua legítima se
exige o condenados al silencio” (Pourdieu, como se citó en Lomas, 2017). Y
también según estudios del sociólogo británico Basil Bernstein (como se citó en
Lomas, 2017), los niños y las niñas de origen humilde tienen dificultades de comprensión
y expresión lingüística en la escuela, que dificultan enormemente su proceso de
aprendizaje y su éxito académico.
Sería realmente bueno que se implementara en el
currículo escolar una intensidad horaria adecuada, dedicada a la enseñanza de
la lengua, de tal manera que mediante la lectura constante se genere este hábito,
se desarrolle correctamente el uso de ella, el buen uso lingüístico el cual
implica “Saber qué decir, a quién, cuándo y cómo decirlo de manera apropiada” (Lomas, 2017, p.62). se amplíe el
capital lingüístico, y así mismo las competencias comunicativas: gramatical o
lingüística, discursiva o textual, sociolingüística, estratégica y literaria.
Finalmente, bien se sabe que el ser humano por
naturaleza es un ser social, pues se ve en la necesidad de interactuar con
otros individuos para sobrevivir, sin embargo también es importante que se
realice énfasis en el estudio de la lengua, el “saber hacer cosas con las
palabras” (Lomas, 2017, p.48). de
manera que se potencien las habilidades en el uso oral del lenguaje, que
permitirá manejar los diferentes géneros orales: conversación, debate, tertulia,
conferencia, etc., de igual manera también potenciar el buen uso del lenguaje
para comunicarse de manera correcta con su entorno y las personas que lo rodean.
Referencias
Lomas, C. (2017). “¿Hablar en clase?”, El poder de las palabras (pp. 73-89),
Bogotá D.C., Colombia: Santillana.
Lomas, C. (2017). “La Educación
lingüística”, El poder de las palabras (pp.
44-72), Bogotá D.C., Colombia: Santillana.
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