El
aula de clases como bien se sabe, es aquel espacio educativo, donde día tras
día los estudiantes, algunos por gusto, otros por obligación, van a recibir el
conocimiento mediante el proceso de enseñanza dirigido por el docente. Además existe
también una serie de interacciones por parte de los individuos que convivirán
en este espacio: tanto de estudiante a estudiante, como de estudiante a docente,
y viceversa. Sin embargo, se espera que la convivencia y la disciplina se
encuentren en un alto nivel, de tal forma que
el ambiente en el aula de clase sea siempre ameno para estos individuos.
Así que de esta manera, la temática de este escrito irá tomando rumbo hacia realizar una comparación entre lo que se espera que sea la convivencia en el aula, con lo que es en la realidad entre los individuos de este espacio en el diario vivir. Por lo tanto, este ejercicio se ha de basar en lo visualizado en una clase habitual de un colegio, para mostrar que en este lugar la convivencia, la disciplina y las maneras del docente para mantenerlas, difieren de lo que se espera en el texto de Barreto (2017).
Así que de esta manera, la temática de este escrito irá tomando rumbo hacia realizar una comparación entre lo que se espera que sea la convivencia en el aula, con lo que es en la realidad entre los individuos de este espacio en el diario vivir. Por lo tanto, este ejercicio se ha de basar en lo visualizado en una clase habitual de un colegio, para mostrar que en este lugar la convivencia, la disciplina y las maneras del docente para mantenerlas, difieren de lo que se espera en el texto de Barreto (2017).
Para
iniciar, el ejercicio de visualización de las interacciones en el aula fue
llevado a cabo en una institución educativa distrital de la ciudad de Bogotá,
con un grupo de niños de séptimo grado de bachillerato. A manera de recuento,
principalmente el ingreso al salón se realiza de forma organizada, pues este es
guiado por el docente de la clase de procesos físico-químicos, el cual hace
entrar a los niños de a uno por uno. Cuando procede a saludar, los niños se levantan
de sus asientos y responden a su saludo, luego ellos empiezan a realizar unos
ejercicios de estiramiento guiados por el docente, al parecer lo anterior es
una rutina previa al iniciar la sesión de la clase, dado que son las primeras
horas del día por tanto el docente requiere que los estudiantes se encuentren
despiertos y atentos a su clase, aquí se puede apreciar quien tiene la
autoridad en el aula.
No
por mucho, cuando el profesor comienza a dictar la metodología de aquella
clase, los estudiantes empiezan a hablar entre ellos de tal manera que no
permiten que el docente pueda hablar, y luego de un par de llamados de
atención, levanta el tono de voz pidiendo que se callen. Los alumnos quedan en silencio por un
momento, mientras que el docente les habla del ejercicio de evaluación que se
va a realizar, el cual consiste en la sustentación individual de la información
de un elemento de la tabla periódica.
A
partir de este momento, empiezan en el aula los sucesos importantes que son la
esencia de la temática trabajada en este ensayo, ya que cuando el docente
comienza a llamar a cada alumno para evaluarle su trabajo, los estudiantes se
portan más indisciplinados y desobedientes a causa de que este se encuentra más
concentrado en la evaluación de cada niño. Se pudo observar que los niños que no estaban
siendo evaluados, caminaban por todo el salón, algunos jugaban en sus
celulares, y muchos hablaban unos con otros,
el profesor al ver estos comportamientos por parte de los estudiantes, amenaza con cancelar la evaluación y
reemplazar la nota respectiva por una nota negativa. Los estudiantes al notar
que el profesor se había enojado toman su asiento, y permanecen en silencio por
un tiempo, tiempo en que no tardarán mucho en volver a generar el desorden. En
el momento del llamado de atención o regaño, dos estudiantes que por su
apariencia parecen ser los de mayor edad presentan una actitud antipática y retadora, es de resaltar que son
quienes más generan el desorden en el aula, se demoran en acatar las
advertencias del profesor, haciéndole caras burlonas y miradas de arrogancia.
Estrategias
como la amenaza por parte del
profesor con respecto a la nota o el llamado de atención, al igual que el
regaño podrían funcionar, sin embargo por un lapso de tiempo muy corto, por
ejemplo, como se mencionó anteriormente en lo sucedido en el aula, los
estudiantes guardan silencio hasta que el profesor deja de ponerles atención y
nuevamente se encuentran con conductas indisciplinarias. Además Barreto (2017)
afirma que estas “estrategias, no funcionan, no sirven para cambiar a los
estudiantes o para hacer que ellos se comporten de manera diferente a largo
plazo.”
Por
otro lado, los estudiantes que se muestran con actitud retadora ante el profesor son incluso más problemáticos que los
pequeños, pues “entre más joven es el niño, resultará más fácil por que (…)
serán pocas las variables que influyan en él, y entre más grande sea, será más
difícil porque habrá muchas más variables que lo determinen.” (Barreto, 2017) .
Posteriormente,
la clase continua con la sustentación por parte de cada niño con el profesor,
mientras se supone que los otros estudiantes se han de encontrar estudiando
para pasar incluso más preparados a esta (Se dice “se supone”, pero en realidad
estos se encuentran nuevamente hablando unos con otros y generando desorden).
El profesor trata de ignorar el ruido causado por los estudiantes, sin embargo
el desorden llega al punto que unos niños se ponen a jugar con el balón, esto
causa en el docente tal molestia, que decomisa el balón y a manera de castigo pone a los estudiantes de
cuclillas frente al tablero.
Como
se ha dicho anteriormente en este escrito, aquellas estrategias que consisten en regañar, llamar la atención, e
incluso hasta castigar no sirven para lograr un cambio en la conducta a largo
plazo, se reconocen otras distintas como “la técnica de eliminar privilegios,
que es también un modo de ayudar al alumno a reconocer su mala conducta,
siempre y cuando el docente destine espacios de reflexión que ayuden a los
estudiantes a comprender la situación.” (Cubero, 2004) . De esta manera el
estudiante sería capaz incluso de reconocer su falta, y que, a través del
dialogo con su docente, pueda cambiar sus conductas de una manera positiva.
Finalmente
y para concluir, existen otras estrategias diferentes al castigo, el llamado de
atención, el regaño, con las cuales se
puede intentar mantener una convivencia sana y una buena disciplina, con el fin
de obtener un ambiente agradable entre los individuos que conviven en el aula
de clases. Y en cuanto a lo que al docente concierne, deberá idear, o renovar
aquellas estrategias, y aplicar otras nuevas que conduzcan al estudiante a
realizar cambios positivos en su disciplina y comportamiento en el aula, el
ideal de las estrategias que debería aplicar el profesor en su labor según
Barreto (2017) es el conocer al estudiante para saber qué es reforzante,
reconocerlo por sus buenas conductas, e ignorar sus malas conductas, no
prestarle atención para que no se sienta reconocido por algo indebido que haya
realizado con anterioridad.
Retador:
Desafiante, altanero, desobediente y rebelde.
Castigo: Sanción impuesta a quien cometa una falta.
Castigo: Sanción impuesta a quien cometa una falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario